La trampa invisible que protege la garganta y el intestino de tus aves.
Casi siempre que aparece un problema respiratorio en el criadero, la primera pregunta es:
— ¿Qué medicamento doy?
Muy pocas veces nos preguntamos qué falló antes de que el microbio entrara.
Y ahí está la verdadera clave.
1- La tráquea de las aves no es simplemente un tubo por donde pasa el aire. Está cubierta por una capa de moco extremadamente sofisticada que forma parte del sistema inmunitario natural.
– Dentro de ese moco existen moléculas llamadas ácidos siálicos.
- Aquí ocurre algo fascinante. Muchos virus y bacterias respiratorias necesitan adherirse al ácido siálico para iniciar la infección. Lo buscan desesperadamente porque funciona como una especie de punto de anclaje biológico.
- Pero el organismo usa esa misma necesidad en su contra., haciendo una trampa. El patógeno cree haber encontrado la puerta de entrada… cuando en realidad cayó en una trampa.
- El aparato respiratorio está cubierto por millones de pequeños cilios microscópicos que se mueven constantemente como una escoba invisible, muchos pelillos.
2- Su función es barrer.
- polvo
- hongos
- bacterias
- virus
- y exceso de moco.
-Cuando un microbio se adhiere al moco cargado de ácido siálico, queda atrapado allí. Entonces los cilios arrastran lentamente ese material hacia afuera antes de que la infección logre profundizarse.
-Es literalmente una trampa biológica natural. El microbio encuentra exactamente lo que busca… pero en el lugar equivocado, quedan pegados y eliminados.
3- Todo este sistema depende de dos cosas.
- Que el moco tenga buena calidad.
- y que los cilios sigan activos y móviles.
Cuando eso falla, la defensa natural se derrumba.
Y uno de los mayores enemigos silenciosos en avicultura es los gases de amonio producido por las heces acumuladas.
Agua con contenido de proteínas nitrogenadas.
Cambios de temperatura principalmente fría.
Los cilios comienzan a perder movilidad, el epitelio respiratorio se inflama y la limpieza natural deja de funcionar correctamente.
4- El ave queda sin su sistema de barrido.
A partir de ahí, cualquier bacteria oportunista encuentra la puerta abierta.
Los pichones viven justamente en el escenario perfecto para que este sistema se deteriore:
- calor
- humedad
- fermentación de heces
- espacios cerrados
- y un sistema respiratorio todavía inmaduro.
Cuando los cilios fallan, el moco se acumula, la garganta se irrita y muchas veces aparecen cuadros que los criadores describen como:
- “buche lento”
- “buche seco”
- o pichones que simplemente dejan de prosperar.
Se nota la deshidratación, pérdida de peso, crecimiento del occipital en la cabeza.
Y probablemente el problema comenzó mucho antes de detectar un microbio específico.
5- El intestino utiliza exactamente la misma estrategia. Atrapar microorganismos dentro del moco antes de que lleguen a las células intestinales.
Por eso muchas veces aparecen juntos:
- diarreas
- enteritis
- problemas respiratorios
- y pichones débiles.
No es casualidad.
Es la misma barrera biológica deteriorándose en distintos órganos al mismo tiempo.
Quizás antes de preguntarnos qué antibiótico usar, deberíamos preguntarnos:
¿Qué destruyó primero la barrera natural del ave?
Porque si el problema sigue siendo:
- el amonio
- la mala ventilación
- la humedad
- el estrés térmico
- o el agua mal manejada.
Ningún tratamiento va a durar demasiado.
La salud respiratoria no comienza con el medicamento. Comienza mucho antes del primer estornudo.
6- Mi práctica. sencilla. cosas que antes hacíamos y criticados.
Cuántas veces vimos criar pan con leche a pichones? Pues la leche es rica en ácido siálico.
Pues utilizar Calostro en polvo.
– 1 /2 gramos en 100 ml en agua.
Se puede ofrecer unas gotas a los pichones. El ave recupera las defensas. Se nota transcurrido 3 días de tratamiento.
– También tratamientos mucolíticos se pueden tratar .
Vamos a dejar este hobby mucho mejor de como lo encontramos.
Juan Farrat Acanda