El secreto sexual de las aves (Juan Farrat Acanda)

Hace tiempo observábamos una pareja de gorriones sobre un tejado y nos sorprendía su insistencia sexual.

—¡Ese está loco… once montas seguidas y va por más! —gritó uno entre risas.

—Eso fue solo una eyaculación —respondí.

En avicultura tendemos a creer que cada monta implica una eyaculación, pero la naturaleza trabaja de otra manera. Las aves tienen estrategias reproductivas muy distintas según la especie, y entenderlas evita muchos errores de interpretación en el criadero.

Algunas especies, como el periquito, montan decenas de veces al día. Otras, como el gorrión callejero, pueden encadenar varias montas con apenas segundos de intervalo. Sin embargo, muchas de esas cópulas no incluyen descarga de esperma. Su función no es fecundar en ese momento, sino estimular a la hembra, consolidar el vínculo de pareja y preparar el aparato reproductor femenino, como quien trabaja la tierra antes de soltar la semilla.

Las hembras cuentan con estructuras especializadas en el oviducto llamadas túbulos de almacenamiento espermático, donde el esperma puede mantenerse viable durante días o incluso semanas. Pero para que ese almacenamiento funcione, el oviducto tiene que estar fisiológicamente listo. Las montas repetidas contribuyen a eso …. activan y acondicionan la mucosa del oviducto, crean el ambiente adecuado para conservar el esperma, sincronizan hormonalmente a la pareja y estimulan la ovulación, preparando el infundíbulo … la zona del oviducto donde se produce la fecundación. Por eso la eyaculación efectiva suele ocurrir solo cuando la hembra alcanza ese estado receptivo y el macho recibe el estímulo hormonal suficiente.

El Diamante de Gould sigue una estrategia completamente distinta. Aquí la reproducción depende del cortejo, no de la cantidad de montas. Los brinquitos, las reverencias, los movimientos de cabeza, el canto, el entra y sale del nido. de verdad eso desespera a cualquier criador loco por ver una monta !!pero nada de eso es adorno ni capricho … son estímulos visuales y auditivos que disparan respuestas hormonales en ambos sexos.

Mientras el gorrión logra la excitación por acumulación, el Gould la construye por precisión. Todo ese ritual prepara el oviducto de la hembra, activa el infundíbulo y genera las condiciones para almacenar el esperma hasta que llegue el óvulo.

Por eso en los Gould las montas son pocas pero efectivas. Cuando se produce la cópula, la hembra ya lleva tiempo preparándose sin que lo hayamos notado.

La conclusión práctica es simple más montas no significa más fertilidad ni más esperma. Cada especie responde a su propio diseño. Unas apuestan por la repetición y la estimulación progresiva, otras, por el momento exacto y la señal correcta.

Entender eso nos permite dejar de juzgar lo que vemos en el aviario y empezar a leer lo que realmente está pasando. Cuando un Gould hace sus brinquitos, está haciendo exactamente lo mismo que un gorrión con diez montas seguidas. Solo que a su manera.

Vamos a dejar este hobby mucho mejor de como lo encontramos.

Juan Farrat Acanda

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