Metronidazol y Ronidazol (Por: Juan Farrat Acanda)

Herramientas valiosas… cuando se usan bien.

Hay dos medicamentos que prácticamente todo criador tiene a disposición , el metronidazol y el ronidazol (Ronivet 12%). Son fármacos reales, con acción real, y vale la pena entender por qué funcionan, justamente para no arruinar esa efectividad usándolos mal.

1- ¿ Qué hacen exactamente?

El metronidazol pertenece a la familia de los nitroimidazoles. Actúa contra bacterias anaerobias y protozoos como Trichomonas, Giardia e Histomonas. No sirve para cualquier infección , tiene un blanco específico.

El ronidazol es un “primo cercano”, pero todavía más específico contra Trichomonas y Hexamita. Por eso se usa mucho en palomas y aves con tricomoniasis confirmada. Sin embargo, tiene un margen de seguridad estrecho , la diferencia entre la dosis que cura y la que puede dañar es pequeña. En aves pequeñas, un error de cálculo puede costar caro.

Son medicamentos respetables y útiles. El problema no está en ellos, sino en cómo se usan.

2- El error más común , es medicar sin diagnóstico.

-Muchos criadores recurren al metronidazol o al Ronivet apenas ven un pichón débil o una muerte en el nido. Otros lo aplican desde que nacen . Ahí empieza el desorden.

– El intestino de un pichón recién nacido es como una ciudad en construcción. Las primeras bacterias beneficiosas llegan para darle vida y orden. Algunas funcionan como policías, impidiendo que entren microorganismos dañinos. Otras son como bomberos, ayudando a controlar inflamaciones. Y otras construyen las “murallas” intestinales, reforzando la barrera digestiva.

Cuando usamos metronidazol o ronidazol sin un motivo real, no eliminamos solo a los posibles “delincuentes”. También destruimos a esos habitantes beneficiosos. Caen los policías, los bomberos y los constructores. El resultado no es un intestino más protegido, sino uno más vulnerable… y muchas veces ni siquiera existía un patógeno que combatir.

3- El pichón no queda protegido , queda desarmado.

– Si esto se repite en todo el aviario, aparecen digestiones inestables, temporadas irregulares y la sensación de que “algo siempre falla”.

4- La verdadera farmacia está dentro del ave.

– Las aves sobrevivieron miles de años sin botiquines. Su sistema inmune, cuando está bien alimentado y manejado, puede resolver muchos desafíos por sí solo.

  • Eso no significa ignorar enfermedades reales. Significa entender que la medicina debe ser una intervención puntual, no una rutina preventiva constante.

– La salud se construye desde adentro , buena alimentación, agua limpia, higiene, poco estrés y, cuando corresponde, probióticos. Siguiendo la misma comparación, los probióticos serían los nuevos vecinos que ayudan a reconstruir la ciudad después del desastre.

5- ¿ Cuándo sí usar estos medicamentos?

– Cuando existe un problema real y confirmado que responda a ellos. Por ejemplo:

• Tricomoniasis confirmada en reproductores.

• Diagnóstico de Giardia o Hexamita.

• Casos donde el veterinario o la experiencia diagnóstica indiquen claramente su necesidad.

Siempre con dosis correctas, tiempo limitado y sabiendo exactamente por qué se usan.

Un medicamento usado con criterio es un aliado. Usado por costumbre o miedo, termina siendo parte del problema.

Cada temporada de cría es una oportunidad para observar más y medicar menos. El botiquín sigue siendo importante, pero idealmente debería abrirse cada vez menos… y con más certeza cuando se abra.

Vamos a dejar este hobby mucho mejor de como lo encontramos.

Juan Farrat Acanda

Esta entrada fue publicada en ACCESORIOS. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario